No fue Asia ni sus nieves,
menos todas esas pieles,
las oscuras con sus ojos,
los profundos que succionan.
No fue Egipto ni sus nilos,
menos todas sus estrellas,
las luminosas con sus muertos,
los dormidos que caminan.
Menos Babilonia con sus flores,
las coloridas con sus hombres,
las princesas que suplican.
Menos la cuna con sus sedas,
las más suaves con sus víboras,
las encendidas que no muerden.
Fue el pecho y las piernas,
corazones sin latido,
sostenidos en todos los suspiros,
los eternos que se escapan.
Fue la vida y la mirada,
los temblores sin los fríos,
dirigidos a otras pieles.
Ya no hay mapa, espadas ni riqueza.
Calla el honor y habla el alma
coros de voces hacen ecos por los tiempos
para los regresos espirales que retornan:
Quédate en esta noche y el camino
todo aquí conmigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario