Nepomuceno es quizá un nombre que no pasaba por mi mente frecuentemente. Hoy está clavado en ella. ¿Por qué murió Nepomuceno? ¿Quién lo mató? ¿Para qué? Éstas, y otras preguntas más pasarán a la larga lista de interrogantes pendientes indefinidamente. Un padre que en busca de su hijo perdió la vida; hijo quien, sea dicho de paso, también ya era parte de esa lista. En este país de misterios, miedos y amenazas no queda otra cosa diferente a la profunda tristeza.
¿De qué más se puede escribir?
Quizá de cómo construir la paz con pequeñas acciones individuales que logren poco a poco multiplicarse. O sobre los aspirantes, precandidatos, candidatos no oficiales, o el apelativo que corresponda, y quién es una mayor amenaza para el país, quién perjudicará menos, quién cometerá el error menos malo... Tal vez a dónde emigrar para poder vivir con tranquilidad o discutir de nuevo si es sano seguir leyendo noticias.
Podemos también ignorar de tajo la realidad y conversar sobre las series que están por estrenarse, la última novela por leer, el restaurante que falta por visitar en main entrance, la revista que saldrá en estos días primeros de diciembre, las esferas del pino en proceso o los regalos chuscos del próximo intercambio.
De verdad parece no haber otra opción además de transitar entre las ideas que no se concretan o mejor de plano mirar hacia otro lado.
A veces parece muy sensato mejor hablar del clima extremoso que nos lleva de 6 a 27 grados en unas horas. En lugar de la muerte descrita en la nota del día. ¿Será un buen momento para comenzar a escribir un blog? Porque definitivamente no puedo conformarme con detallar mis comentarios aciditos sobre una película.
Mientras me decido, les recomiendo una conversación dirigida por Denisse Maerker sobre este mismo tema de siempre y sin solución. Es extensa, pero vale la pena:
http://www.nexos.com.mx/?P=leerarticulo&Article=2102417#.TtVK3ZGYDHk.twitter
¿Qué más hacer? ¿Qué pensar?
En eso estamos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario