lunes, 5 de diciembre de 2011

Amor propio

Advertencia desde la primera línea: el texto a continuación es completamente idealista, propone una tarea que durará décadas y que exige, para su realización, una dosis altísima de apertura, tolerancia y optimismo.

Dicho lo anterior, ¡qué comience la utopía!

La gran solución a los problemas de la humanidad contemporánea es el amor propio que se exterioriza. Sí, lo sé, pensar así es idealismo, carecer de realismo, lo contrario a tener los pies en la tierra, estar condenado a fracasar. Sí, es una tarea que no sólo duraría décadas, sino siglos, es imposible que todos nos sincronicemos en la realización de esta monumental empresa, no alcanza ni el tiempo y la voluntad humana para hacerlo. Sí, todo eso es factible, verosímil, probable, lógico, realista, consecuente… No es cinismo, creo que lo es. Y también creo que ninguno de esos adjetivos es suficiente para disuadirme.

El amor propio es la enseñanza básica, primera y elemental para cualquier humano. No nacemos sabiendo amarnos y el estado actual de la cultura tampoco lo hace en automático. El amor propio se enseña, no con palabras ni discursos, sino con ejemplo y con presencia. Lo aprendemos de muchas fuentes: padre, madre, hermanos, hermanas, familia extensa, iglesia, escuela, políticos, televisión, películas, guardería, cuentos, relatos, canciones, instituciones deportivas,…

¿En qué consiste el amor propio? ¿Qué es?

Una silla, una mesa, un sillón y una barra son muebles. Un perro, un gato, un elefante y ratón son mamíferos. ¿Qué es el amor propio, a qué categoría pertenece? Es una decisión. Un acto de voluntad. Lo contrario a la sumisión. ¿Dirigido a qué? A crecer, a ser mejor, a desarrollarme. En mi experiencia, ha sido la elección por conocer quién soy y ocuparme en ser mejor. ¿En qué? Ha variado según la época, pero he descubierto que prefiero ser mejor en mi capacidad de compartirme. De encontrar aquellos aspectos de mi personalidad que disfruto ser. ¿Qué disfruto? Platicar, dialogar, leer, relatar, explicar, indagar, describir, ver en compañía, tomar un café con alguien, comer con quienes hace mucho que no veo o con quienes paso más tiempo, escuchar historias, descifrar sueños, anhelar en voz alta, criticar noticias, ironizar sobre clichés, buscar un regalo para alguien, leer tweets, cantar junto con alguien… suena muy cursi, lo sé, pero remítase por favor a la advertencia inicial de esta entrada (guiño).

¿Por qué es todo esto amor propio? Porque creo que el amor propio, que verdaderamente es lo que sus palabras indican, es aquel que se comparte, que se exterioriza. En estas actividades me he sorprendido compartiéndome.

¿Qué otros verbos identifico con el amor propio? Perdonar, sanar, incluir, dar, reiniciar, resarcir, recuperar, creer, concienciar, tolerar, tener paciencia (debería existir un verbo para esto), alcanzar,…

Amor propio. Se me ocurren muchas más ideas relacionadas, por hoy, me quedaré pensando en cómo es este amor propio cuando uno se relaciona con otros. Algo me queda muy claro, debe tener una versión emocional del ctrl + alt + del.

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